jueves, 24 de enero de 2013
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De la naturaleza de la humildad; cu´ando es perfecta y cu´ando es
imperfecta
Consideremos, pues, la virtud de la humildad de forma que puedas entender por qu´e es perfecta cuando Dios solo es su fuente y por qu´e es imperfecta
cuando surge de otra fuente aun cuando Dios pudiera ser la principal. Tratar´e de explicar primero lo que es la humildad en si misma y despu´es ser´a m´as
f´acil captar la diferencia.
Un hombre es humilde cuando permanece en la verdad con un conocimiento y apreciaci´on de s´ı mismo tal cual es. Y de hecho, cualquiera que se
vea y experimente tal como real y verdaderamente es, no tendr´a dificultad
alguna en ser humilde, pues dos cosas le aparecer´an muy claras. En primer
lugar, ver´a claramente la degradaci´on, miseria y flaqueza de la condici´on
humana, fruto del pecado original. De estos efectos del pecado original el
hombre nunca se ver´a totalmente libre en esta vida, por santo que llegue a
ser. En segundo lugar, tendr´a que reconocer la bondad trascendente de Dios
tal como es en s´ı mismo y en su rebosante y superabundante amor hacia
el hombre. Ante tan gran bondad y amor la naturaleza tiembla, los sabios
tartamudean como locos, y los ´angeles y santos quedan cegados por su gloria.
Tan abrumadora es la revelaci´on de la naturaleza de Dios, que si su poder
no los sostuviera, no me atrevo a pensar qu´e suceder´ıa.
La humildad engendrada por este conocimiento experimental de la bondad y del amor de Dios la llamo perfecta, porque es una actitud que el
hombre mantendr´a incluso en la eternidad. Pero la humildad que surge de
una comprensi´on realista de la condici´on humana la considero imperfecta,
porque no s´olo desaparecer´a en la muerte juntamente con su causa, sino que
en esta misma vida no siempre ser´a operativa. Pues a veces las personas muy
avanzadas en la vida contemplativa pueden recibir de Dios tal gracia que de
repente se sientan totalmente fuera de si mismas y sin pensar o preocuparse
por si son santas o pecadoras. Los contemplativos ya adelantados pueden
experimentar esto con mayor o menor frecuencia, seg´un la sabidur´ıa de Dios,
pero en cualquier caso, a mi juicio, es un fen´omeno pasajero. Durante este
tiempo, sin embargo, aunque pueden perder todo inter´es o preocupaci´on por
sus pecados o virtudes, no pierden el sentido del inmenso amor y bondad
de Dios y por tanto, tienen humildad perfecta. Por otra parte, s´ı el primer
motivo es operativo, aunque sea de modo secundario, s´olo tienen humildad
imperfecta. No estoy sugiriendo, sin embargo, que se d´e de lado el primer
motivo. No quiera Dios que me entiendas mal, pues estoy convencido de que
las dos cosas son provechosas y necesarias en esta vida.
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