jueves, 24 de enero de 2013
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Una prueba de que los que piensan que el motivo m´as perfecto de
la humildad es la comprensi´on de la bajeza del hombre est´an en
un error
Cr´eeme cuando te digo que existe la humildad perfecta y que con la gracia
de Dios puede ser tuya en esta vida. Insisto en esto porque algunos ense˜nan
err´oneamente que no existe mayor humildad que la ocasionada por el pensamiento de la desdichada condici´on humana y el recuerdo de la vida pecadora
del pasado.
Concedo de grado que para los que est´an habituados al pecado (como yo
mismo he estado) esto es muy cierto. Y hasta que el gran or´ın del pecado
mortal sea ra´ıdo en el sacramento de la Penitencia, nada es m´as necesario
y valioso en la ense˜nanza de la humildad que el pensamiento de nuestro
miserable estado y de nuestros pecados pasados. Pero esta actitud no es
aut´entica para quienes nunca han pecado gravemente, con pleno conocimiento
y consentimiento. Son como ni˜nos inocentes que s´olo han ca´ıdo por fragilidad
e ignorancia. Pero incluso estos inocentes, especialmente si est´an iniciados
en el camino de la oraci´on contemplativa, tienen motivos para ser humildes.
Tambi´en nosotros, despu´es de haber satisfecho adecuadamente y de habernos
arrepentido de nuestros pecados en la confesi´on y habiendo sido arrastrados
por la gracia a la oraci´on contemplativa, tenemos motivos para ser humildes.
Algo que va mucho m´as lejos del motivo imperfecto que mencion´e m´as arriba
nos mantendr´a humildes. Pues la bondad y el amor de Dios es una raz´on tan
por encima del propio conocimiento como la vida de nuestra Se˜nora est´a por
encima de la vida del penitente m´as pecador en la santa Iglesia; o como la
vida de Cristo est´a por encima de cualquier otro ser humano; o la vida de un
´angel, que no puede experimentar la debilidad humana, est´a por encima de
la vida del hombre m´as d´ebil de la tierra.
Si no hubiera otra raz´on para la humildad m´as que la pobreza de la
condici´on humana, entonces me preguntar´ıa por qu´e los que nunca han experimentado la corrupci´on del pecado habr´ıan de ser humildes. Pues, con toda
seguridad, nuestro Se˜nor Jesucristo, nuestra Se˜nora, los santos y los ´angeles
del cielo est´an para siempre libres del pecado y de sus efectos. Sin embargo,
nuestro Se˜nor Jesucristo mismo nos llama a la perfecci´on de toda virtud en
el Evangelio cuando dice que debemos ser perfectos por gracia como El lo es
´
por naturaleza. Y as´ı este llamamiento ha de incluir la virtud de la humildad
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