jueves, 17 de enero de 2013
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En la filosof´ıa tomista, a la que el autor ingl´es es tan fiel, el amor es ✭✭ext´atico✮✮, en cuanto nos saca de nosotros mismos para vivir en lo que amamos.
Si amamos el dinero, vivimos en el dinero; si amamos a nuestros amigos,
vivimos en ellos; si los amamos en Dios, vivimos en Dios. Esto significa que
en el amor hay una uni´on real, como lo expresa san Juan de la Cruz (otro
tomista profundo) en sus enigm´aticas palabras: ✭✭Mas ¿c´omo perseveras, oh
vida!, no viviendo donde vives...?✮✮. ¿No es porque su vida, fuera de su cuerpo,
palpita en aquel a quien ama? Y se pregunta c´omo puede continuar esta vida.
Pues la muerte es una consecuencia inevitable del amor ext´atico.
El dilema es terrible. Si el hombre se niega a amar, su ✭✭yo✮✮ separado permanece en su angustioso aislamiento sin un acabamiento definitivo, aunque
ontol´ogicamente Dios est´e en su ser. Si ama, elige la muerte para el ✭✭yo✮✮
separado y la vida para el ✭✭yo✮✮ resucitado. Precisamente el ✭✭yo✮✮ resucitado
es el que act´ua en la contemplaci´on, y esta ya nunca cesar´a.
✭✭Pues en la eternidad no habr´a necesidad de obras de misericordia como
la hay ahora. La gente no tendr´a hambre ni sed, ni morir´a de fr´ıo o de
enfermedad, sin hogar o cautiva. Nadie necesitar´a una sepultura cristiana,
pues no morir´a nadie. En el cielo ya no habr´a que lamentarse por nuestros
pecados o por la Pasi´on de Cristo. Por eso, si la gracia te llama a elegir la
tercera parte, el´ıgela con Maria✮✮. Esto nos lleva al problema de la relaci´on del
verdadero ✭✭yo✮✮ con el todo. El autor afirma que hay una uni´on total (✭✭El es
´
tu ser✮✮) y, sin embargo, no es total, porque yo no soy el ser dee Dios (✭✭T´u no
eres el suyo✮✮). Un riguroso tomista del siglo XIV lo hubiera explicado seg´un
la noci´on plat´onica de las ideas en la mente de Dios, esto es, que la creaci´on
existe desde la eternidad en su mente, de forma que existe una total unidad
frente a la variedad. La experiencia de esto ser´ıa el ✭✭casto y perfecto amor✮✮
en el que uno est´a ✭✭ciegamente✮✮ unido a Dios; es decir, sin pensamientos,
sentimientos o im´agenes de ninguna clase, experiment´andose a s´ı mismo en
Dios y por Dios. San Juan de la Cruz parece estar apuntando a esto cuando
dice que al principio experimentamos al Creador a trav´es de sus criaturas,
mas en la cumbre experimentamos las criaturas a trav´es del Creador.
Pero estoy convencido de que esta metaf´ısica tiene menos sentido para el
hombre moderno que la concepci´on din´amica de Teilhard de Chardin. La
de este ´ultimo es m´as b´ıblica, poniendo como centro a Cristo resucitado
omega as´ı como la resurrecci´on de todos los hombres. Contempla la uni´on
escatol´ogica definitiva como una total inhabitaci´on de Dios en el hombre y
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