martes, 22 de enero de 2013
3 - Cómo se debe hacer la Contemplación
He aqu´ı lo que has de hacer. Eleva tu coraz´on al Se˜nor; con un suave
movimiento de amor, dese´andole por si mismo y no por sus dones. Centra tu
atenci´on y deseo en ´el y deja que sea esta la ´unica preocupaci´on de tu mente
y tu coraz´on. Haz todo lo que est´e en tu mano para olvidar todo lo dem´as,
procurando que tus pensamientos y deseos se vean libres de todo afecto a
las criaturas del Se˜nor o a sus asuntos tanto en general como en particular.
Quiz´a pueda parecer una actitud irresponsable, pero, cr´eeme, d´ejate guiar;
no les prestes atenci´on. Lo que estoy describiendo es la obra contemplativa
del esp´ıritu. Es la que m´as agrada a Dios. Pues cuando pones tu amor en
´el y te olvidas de todo lo dem´as, los santos y los ´angeles se regocijan y
se apresuran a asistirte en todos los sentidos, aunque los demonios rabien y
conspiren sin cesar para perderte. Los hombres, tus semejantes, se enriquecen
de modo maravilloso por esta actividad tuya, aunque no sepas bien c´omo.
Las mismas almas del purgatorio se benefician, pues sus sufrimientos se ven
aliviados por los efectos de esta actividad. Y por supuesto, tu propio esp´ıritu
queda purificado y fortalecido por esta actividad contemplativa m´as que por
todas las dem´as juntas. En compensaci´on, cuando la gracia de Dios llegue a
entusiasmarte, se convierte en la actividad m´as liviana y una de las que se
hacen con m´as agrado. Sin su gracia, en cambio, es muy dif´ıcil y, casi dir´ıa
yo, fuera de tu alcance.
Persevera, pues, hasta que sientas gozo en ella. Es natural que al comienzo
no sientas m´as que una especie de oscuridad sobre tu mente o, si se quiere,
una nube del no-saber. Te parecer´a que no conoces ni sientes nada a excepci´on
de un puro impulso hacia Dios en las profundidades de tu ser. Hagas lo que
hagas, esta oscuridad y esta nube se interpondr´an entre ti y tu Dios. Te
sentir´as frustrado, ya que tu mente ser´a incapaz de captarlo y tu coraz´on no
disfrutar´a las delicias de su amor.
Pero aprende a permanecer en esa oscuridad. Vuelve a ella tantas veces
como puedas, dejando que tu esp´ıritu grite en aquel a quien amas. Pues si
en esta vida esperas sentir y ver a Dios tal como es, ha de ser dentro de esta
oscuridad y de esta nube. Pero si te esfuerzas en fijar tu amor en El olvidando
´
todo lo dem´as -y en esto consiste la obra de contemplaci´on que te insto a
que emprendas-, tengo la confianza de que Dios en su bondad te dar´a una
experiencia profunda de si mismo.
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