jueves, 17 de enero de 2013
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del hombre en Dios y de todos en Cristo que va hacia el Padre de acuerdo con
las palabras de Jes´us en Jn 17. Por lo que se refiere a la paradoja de que todo
es uno y no uno, Teilhard contesta con un principio que se repite a lo largo de
su obra: en el ´ambito de la personalidad, la uni´on crea la diferencia: cuanto
m´as unido estoy con Dios, m´as soy yo mismo. Aqu´ı la uni´on se distingue
claramente de la absorci´on aniquilante: en la uni´on con el otro encuentro
mi verdadero ser. ¿Paradoja incre´ıble? Sin embargo, en este mismo sentido
explicamos la Trinidad. ¿Y no se aplica tambi´en el principio de que la uni´on
crea la diferencia a las uniones humanas y a las relaciones interpersonales?
En la m´as honda y amorosa uni´on con otro, lejos de perdernos a nosotros
mismos, descubrimos nuestro ✭✭yo✮✮ m´as profundo en el centro de nuestro ser.
Si esto es cierto de las relaciones humanas, se ha de aplicar tambi´en a la
uni´on m´as ´ıntima: la de Yav´e con su pueblo.
He tratado de explicar la posici´on del autor con respecto a la p´erdida
del ✭✭yo✮✮, que es parte integral de su direcci´on y problema importante del
escenario religioso moderno. Pero me apresuro a delatar que el autor es reacio
a dar explicaciones y, cuando las da, lo hace solamente como concesi´on a los
te´ologos eruditos que pudieran leerlo y criticar su libro.
Cu´antas veces observa que ✭✭s´olo quien tiene experiencia puede realmente
entender✮✮. Si existe alg´un problema, existe solamente a nivel verbal o metaf´ısico. Pero a nivel del amor experiencial no existe tal problema ya que
entonces uno sabe existencialmente lo que es perderse y encontrarse a si mismo al mismo tiempo. El talante del autor es no explicar (pues no es posible
explicaci´on alguna), sino conducir al disc´ıpulo a un estado de conciencia en
que pueda verlo por si mismo.
✭✭Por eso te insto: ve en pos de la experiencia m´as que del conocimiento. Con respecto al orgullo, el conocimiento puede enga˜narte con frecuencia,
pero este afecto delicado y dulce no te enga˜nar´a. El conocimiento tiende a
fomentar el engreimiento, pero el amor construye. El conocimiento est´a lleno
de trabajo, pero el amor es quietud✮✮ Es lo mismo que en el caso de los zen
budistas, que, sin explicarlo, insisten en que uno se ha de sentar simplemente
a meditar.
El lugar de Cristo
Otro punto crucial en estos dos libros, lo mismo que en las obras de todos
los m´ısticos cristianos, se refiere al lugar de Cristo. En pocas palabras, el
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