jueves, 17 de enero de 2013
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problema es este: la teolog´ıa cristiana, siguiendo al Nuevo Testamento, sit´ua
a Cristo en el centro mismo de la oraci´on.
Cristo el hombre, la Palabra Encarnada. Pero ¿c´omo se acopla el hombre Cristo en este vac´ıo sin im´agenes, supraconceptual? ¿D´onde est´a Cristo
cuando yo me encuentro entre La Nube del No Saber y la nube del olvido?
Es un verdadero dilema. Creo, no obstante, que el autor de La Nube... puede
ciertamente ser calificado de cristoc´entrico.
Digamos primero que podemos considerar a Cristo en su existencia hist´orica o en su existencia de resucitado. En ambos casos tenemos, por supuesto,
al mismo Jes´us; pero su modo de existencia es totalmente diferente. Sobre el
Cristo hist´orico podemos tener pensamientos, ideas o im´agenes de la misma
manera que podemos describir las aldeas por las que camin´o; pero de Cristo
resucitado no podemos tener una imagen adecuada. As´ı lo afirma categ´oricamente san Pablo, cuando al ser preguntado c´omo es el cuerpo resucitado,
responde diciendo (traduci´endolo en el argot moderno): ¡No pregunt´eis sandeces! ✭✭Alguno preguntara: ¿C´omo resucitan los muertos? ¿Con qu´e cuerpo?
¡Necio no todos los cuerpos son iguales; uno es el cuerpo de los hombres, otro
el de los ganados, otro el de las aves y otro el de los peces✮✮ (I Cor 15,3539).
De la misma manera hay muchas formas de existencia y la del resucitado es
diferente de la que ahora gozamos.
Ahora bien, el cristiano, siguiendo a san Pablo, no se dirige en su oraci´on
a una figura hist´orica, sino al Cristo resucitado y actualmente vivo que lleva
en si toda la experiencia de su existencia hist´orica pero transformada, como
´el mismo indic´o al mostrar sus heridas a sus disc´ıpulos.
Por lo que se refiere a la manera de hablar sobre Cristo que vive entre
nosotros hoy, Teilhard de Chardin, influenciado por las ´ultimas cartas paulinas, habla del ✭✭Cristo c´osmico✮✮ que corre paralelo al universo. Por la muerte,
su cuerpo se universaliz´o, entrando en una nueva dimensi´on y en una nueva
relaci´on con la materia. En esta dimensi´on, Cristo resucitado se hace presente
a nosotros. Dimensi´on en la que tambi´en nosotros entramos por la muerte.
Pero en esta vida podemos tocarla en alg´un modo por el amor en la Nube
del No-Saber.
El autor ingl´es, a mi juicio, est´a hablando aqu´ı del Cristo c´osmico, aunque
no emplee esta terminolog´ıa. De hecho, hace una uni´on brillante y ortodoxa
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