viernes, 25 de enero de 2013
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C´omo hasta el presente las personas activas critican a las
contemplativas por ignorancia, lo mismo que Marta critic´o a
Mar´ıa
As´ı como Marta se quej´o de Mar´ıa, de la misma manera en todo tiempo
las personas activas se han quejado de las contemplativas. Sucede con mucha frecuencia que la gracia de la contemplaci´on surge en personas de todo
estado y condici´on de vida, tanto religiosos como seglares. Pero cuando despu´es de bucear en su propia conciencia y buscar un consejo seguro deciden
consagrarse de lleno a la contemplaci´on, su familia y sus amigos descargan
sobre ellos una tormenta furiosa de cr´ıtica tach´andolos severamente de vagos.
Estas personas desenterrar´an toda clase de chismes horribles, verdaderos o
falsos, en torno a aquellos que emprendieron esta forma de vida y acabaron
en terribles males. Con toda seguridad, no tienen nada bueno que contar.
Es cierto que muchos que aparentemente hab´ıan dejado las vanidades
mundanas siguieron despu´es malos caminos. Existe siempre este peligro. Estas personas que deber´ıan haber entrado al servicio de Dios como sus contemplativos terminaron siendo esclavos del demonio y contemplativos del diablo
porque rehusaron escuchar el consejo de los aut´enticos gu´ıas espirituales. Se
convirtieron en hip´ocritas o herejes y cayeron en delirios y otras perversidades
que les llevaron a difamar la santa Iglesia. Dudo si proseguir en torno a esto
ahora, por miedo a oscurecer nuestro tema. Pero despu´es, Dios mediante,
si veo que es necesario, te dir´e algunas de las causas y circunstancias de su
ca´ıda. Dejemos por el momento el tema y sigamos con nuestro argumento.
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