miércoles, 16 de enero de 2013

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Pienso que la m´ıstica cristiana puede entenderse ´unicamente a la luz de la
Resurrecci´on, as´ı como el misticismo budista s´olo puede entenderse a la luz
del nirvana. Sin la Resurrecci´on, la personalidad del hombre, su verdadero
✭✭yo✮✮, est´a incompleta. Esto vale tambi´en para Cristo, de quien Pablo dice
✭✭que fue constituido Hijo de Dios en poder seg´un el Esp´ıritu de santificaci´on
por su resurrecci´on de la muerte✮✮ (Rom 1,4). En otras palabras, Cristo se
pe✭✭yo✮✮ y su
´ultima identidad. Hasta esta etapa final el hombre se encuentra separado de
su fin. Y no s´olo el hombre, sino todo el universo, que gime esperando la
revelaci´on de los hijos de Dios.
Este estado imperfecto de incompletitud , aislamiento y separaci´on de la
meta es el origen b´asico de la angustia existencial del hombre -angustia que
surge no por su existencia, sino por su existencia separada-. La tristeza por
esta separaci´on, afirma el autor, es mucho m´as fundamental y m´as engendradora de humildad que la tristeza de los propios pecados o de cualquier otra
cosa. De aqu´ı nace la angustia que corre a trav´es de los escritos de los m´ıstirfeccion´o a trav´es de su resurrecci´on, encontrando su verdadero ✭✭yo✮✮ ycos y que se refleja en el grito angustioso de san Juan de la Cruz: ✭✭¿Ad´onde
te escondiste, Amado, y me dejaste con gemido?✮✮.
Vemos al m´ıstico separado de su amado, cuya experiencia hab´ıa comenzado a sentir. Y anhela la plenitud, la uni´on, la meta. Si esto significa morir,
morir´a gozosamente. ✭✭Rompe ya la tela de este suave encuentro✮✮. Es como sidijera: aparta el velo que me separa de mi amado y de mi todo. Est´a claro
que la angustia es la de la separaci´on e incompletitud a nivel de la existencia.
Se puede experimentar la propia limitaci´on emocional o econ´omicamente,
cultural o sexualmente; y todo ello es doloroso. ¡Pero qu´e terrible es su experiencia al m´as profundo nivel, el de la existencia! Todas las dem´as tristezas
son experiencias parciales de una experiencia fundamental de la contingencia
existencial. Y esta, a mi juicio, es la tristeza del hombre que sabe no s´olo lo
que es sino que es.
Todo esto no est´a lejos de la angustia de los fil´osofos existencialistas de la
que tanto se oye hablar desde hace tiempo. Su agon´ıa no es necesariamente
te´ısta. M´as bien ten´ıa su origen en un sentido radical de la insuficiencia
del hombre, de su contingencia, incompletitud, mortalidad, tal como queda
resumido en la terrible definici´on que Heidegger hace del hombre como ✭✭ser
para la muerte✮✮. Una vez m´as, no es precisamente la existencia la que causa
el dolor, sino una existencia limitada. El hombre, enfrentado a la perspectiva de su extinción,
no tiene el control de su existencia.

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